[25-7-2010] Décimotercera etapa Gijón-Comillas

Aquí estamos de nuevo y ha tocado emprender rumbo hacia casa. Con gran pesar, nos dirigimos hacia Cantabria y decidimos hacer escala en Comillas.

El camino nos ha obligado a tomar la autovía algunos kilómetros, algo un poco incómodo con nuestra montura, porque el aire de los camiones y coches que nos adelantaban, nos hacía tambalear. Mientras cruzábamos Villaviciosa, nos cruzamos con un rally de coches clásicos y todos nos saludaron con sus bocinas. Mi genial copiloto trató de sacar algunas fotos, pero lamentablemente sólo salió bien una que podeis ver abajo.

También se entretuvo sacando fotos a vacas, caballos, montañas y señales redondas…muchas señales :)

Por poco terminamos en Cangas de Onís, pero el relieve de sus montañas nos hizo sospechar algo raro y corregimos la ruta. Por fin entramos en Cantabria y Urko hizo una foto al cartel que señalaba a Potes, por aquello de decir “¿nos vamos de potes? (irse de vinos)”, pero seguimos hasta Comillas. Buen día con unas pocas nubes, nos alojamos y salimos a dar una vuelta.

Para el que no conozco Comillas, les diremos que la entrada con esas campas verdes junto a la antigua Universidad Pontificia, recuerdan mucho al concepto que tenemos todos de la típica universidad británica. Seguimos bajando e hicimos un alto para tomar una caña en el Bar Filipinas y decidir que ver.

Como dos buenos frikis, lo primero que quisimos ver fue el Angel Vengador, una estatua que corona el camposanto de Comillas, cincelada en marmol blanco y que muestra a un angel, ¡con sus alas y todo! blandiendo una espada y con aire de tener una sed de venganza de narices. ¿Será por eso que lo llaman Angel Vengador? El camposanto tiene su encanto y un aire gótico que aterra.

Después visitamos la zona de la playa y nos dispusimos a ver El Capricho de Gaudí, pero ya estaba cerrado al público….¡Sí, somos un desastre de dúo!

Parecía que el pueblo estaba animado, con un concierto en la plaza, por lo que decidimos cenar y volver después a pedir baile a alguna señora entrada en años y de paso convidarla a un Calisay (¡Urko es un clásico!). Nada más lejos de la realidad, al salir de cenar, los músicos ya habían recogido y todos los asistentes enfilaban hacia sus casas. ¡Nuestro gozo en un pozo! ¡Nos quedamos sin baile!

Nos fuimos a tomar algo y visitamos el Bar Chinín y el Pub La Montañesuca. Al salir la calle estaba vacía por completo y había niebla, como de película de terror, oiga!

Seguido de esto, a la camita

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